CuandoJesús regresó en la barca al otro lado del lago, se le reunió mucha gente, y él se quedó en la orilla. Mientras Jesús les estaba hablando, llegó uno de los jefes de los judíos llegó, llamado Jairo, que al ver a Jesús se echó a sus pies y le rogó mucho, diciéndole: –Mi hija se está muriendo; ven a poner tus manos sobre ella, para que sane y viva.
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